sábado, 5 de septiembre de 2015

HOY HABLAMOS CON...


ENTREVISTA uIsabel Medina

“Debemos acercarnos a la Literatura Infantil con honestidad y respeto”


Por Raquel Martín Caraballo
Tutora del Taller de Literatura Infantil y Juvenil de EFE

Quizás augurando la naturaleza poética de su literatura, la escritora canaria Isabel Medina (La Gomera, 1943) nació justamente el día mágico del solsticio de verano en el hermoso valle de Hermigua. Desde muy niña aprendió que el lado fantástico del mundo estaba en los libros. Fue un “enfado pedagógico” (al comprobar la ausencia de buenos cuentos para los niños de su escuela) lo que llevó a esta maestra a empezar a escribir para esos “locos bajitos”, de los que tanto dice haber aprendido. Hoy sus obras se han convertido en todo un referente dentro del mundo de la literatura infantil y juvenil.

Hablar de Isabel Medina es hablar de constancia, de trabajo, de voluntad…Muchas veces ha expresado que su capacidad para abordar todos los géneros (literatura infantil, poesía, novelas, teatro, ensayo, canciones… ¡y hasta libretos de ópera!) se explica sobre todo a partir de un carácter muy disciplinado, gracias al cual la inspiración siempre le sorprende trabajando frente al ordenador a las nueve de la mañana. ¿Cree que ése es el secreto de su polifacética carrera como escritora y de sus más de treinta libros publicados en todos los campos posibles?
Supongo que, como en todo, si quieres hacer un trabajo serio, hay que tener disciplina, aunque en mi caso, todo fue surgiendo sobre la marcha y nunca me propuse hacer trabajos tan diversos. Creo que sin darme cuenta me vi envuelta en una pasión -la escritura- a la que había renunciado hacía muchos años.

¿Por qué empezó a escribir cuentos para niños? ¿Su vocación como escritora nació en las aulas como prolongación de su oficio de maestra?
Hay dos preguntas: una, por qué empecé a escribir, y otra, por qué la literatura infantil. Verás, desde que aprendí a leer, los cuentos primero y los libros después, fueron una pasión en mi vida. Devoraba todo lo que fuese letra impresa, cuentos de hadas y guerreros, novelas de terror y hasta las del Oeste que leía mi padre, y un día me encontré con un señor mayor, culto y gran lector, que viendo mi afición me prestó muchas obras clásicas: desde La Divina Comedia a obras de Shakespeare o Cervantes… Total, que al cabo de unos años, cuando ya tenía escritos un buen fajo de cuentos, comprendí que todo mi empeño no servía para nada porque hacía ya mucho tiempo que todo estaba escrito, que los antiguos lo habían hecho maravillosamente bien, y que una niña como yo, jamás podría ser escritora. Subí a la azotea de mi casa con la carpeta llena y empecé a romper en trocitos mínimos cada uno de aquellos escritos que debían ser el principio de una preciosa carrera que me llevaría -mis 14 años estaban en pie de guerra- a desear conseguir nada menos que el Premio Nobel de Literatura. Lo recuerdo como si hubiese sido ayer porque con ese gesto rompí definitivamente un sueño. Y aquí viene la segunda pregunta. Jamás volví a escribir hasta que, siendo maestra -eso fue en los años 80-, comprobó que no había nada en las librerías donde los niños canarios encontrasen algo relacionado con su tierra. Me enfadé y empecé a escribir para ellos; y antes de darme cuenta, todo aquello tan improvisado, se publicó. Y así fui capaz de romper una promesa y hoy puedo decir, sin lugar a dudas, que soy escritora porque soy maestra.   

Muchas de sus primeras obras infantiles nacieron en parte para llenar un vacío que existía en las bibliotecas escolares. ¿Cuál cree que debe ser la relación entre literatura infantil/juvenil y pedagogía? ¿Existe una relación equilibrada entre ambos ejercicios o piensa que un excesivo didactismo puede engullir o aplastar a la escritura infantil como simple hecho estético?
Evidentemente, el didactismo es contraproducente, pero entiendo que si hay imaginación y fantasía y el autor/a es capaz de subirse a la altura de un niño o una niña, puede salir algo digno.

La literatura infantil, desgraciadamente considerada por muchos como una “sub-literatura” o un género menor, ha estado siempre rodeada de prejuicios y falsas ideas. ¿A qué cree que se debe esta infravaloración? ¿Qué le diría a quiénes consideran que escribir para niños es una especie de escritura de segunda clase, o un aprendizaje previo al verdadero oficio de escribir?
No creo que haya literatura de primera o de segunda. O es literatura o no es nada. Si el autor piensa que escribe para seres insignificantes que no son capaces de distinguir lo auténtico de lo falso, mejor que se dedique a otra cosa. Creo que debemos acercarnos a la literatura infantil con humildad y respeto y puedo asegurar, después de haber recorrido muchos colegios en más de 30 años, que tengo infinitos momentos donde la altura de los pequeñitos me ha dado vértigo.

¿Qué obras o autores de género han sido más influyentes para usted, sobre todo en la edificación mítica y mágica (o en el tratamiento fantástico) del territorio canario en sus cuentos?
Cuando empecé a escribir no había literatura infantil canaria -sólo conocía el magnífico libro Faycán- y tuve que hacerme mi propio corpus tomando como base la flora, la fauna, la historia y las leyendas… todo debidamente tamizado por la imaginación y la fantasía.

La literatura infantil suele nutrirse mucho de la oralidad y del sustrato legendario de los pueblos y de las culturas. Algunas de sus obras infantiles, como los Cuentos canarios para niños, se han convertido ya en clásicos en los colegios de las islas. Y también algunas de sus canciones han sido la banda sonora de generaciones de canarios. ¿Podemos hablar del fenómeno “Isabel Medina” en el imaginario popular canario de las últimas décadas?
Así es. Y los Cuentos Canarios para Niños, dentro de ese sustrato, son los que escribí para mis niños y que luego, dada la escasez editorial, se vendieron muchísimo en toda Canarias. Luego vendrían otros más elaborados publicados por ANAYA, como el Viaje Fantástico por las Islas Canarias, con ediciones impensables (dicen que junto a Mararía son los más vendidos). Al mismo tiempo se grabaron discos, sobre todo por mi hija Marisa, que es cantautora y tal vez sea verdad que hay generaciones de canarios que nos tienen en la banda sonora de sus vidas, pero de eso a hablar del fenómeno “Isabel Medina” me parece una barbaridad.  

Muchos grandes escritores para adultos fracasan estrepitosamente cuando han intentado escribir para los más pequeños. Se dice que para tener éxito en este género hace falta ver el mundo desde el punto de vista de un niño. ¿Cómo aborda usted esa mirada? ¿Escribe pensando en la niña que fue un día, o en lo que cree que satisface a los niños actuales?
Eso es cierto, pero los maestros tenemos una ventaja: todos los días hemos de ponernos en su lugar, intentar comprenderlos y que nos comprendan. Yo en literatura infantil he pensado más en los ojos que me miraban y a los que tenía que mirar; de ellos he aprendido muchísimo, mi infancia no está en los cuentos, al menos conscientemente.

¿De dónde surgen sus historias para los más pequeños? ¿En qué se inspira o cómo es su mecanismo generador de ideas?
Después de tener cinco hijos y miles de alumnos, la verdad es que nunca me han faltado ideas y puedo asegurar que cualquier cosa es motivo de inspiración. Hay una parte que no me has preguntado porque es verdad que mis alumnos escribían conmigo, aprendían a hacer sus propios cuentos, poemas, historias… era un camino de ida y vuelta, y era un camino sorprendente.

Existen temas que, tradicionalmente, han sido considerados tabúes o no adecuados en la literatura infantil. Durante mucho tiempo se evitó escribir sobre asuntos como el dolor, la muerte, la guerra, el sexo, las drogas, la enfermedad, los conflictos sociales… Ahora muchos autores se atreven a abordarlos desde perspectivas novedosas. ¿Cree que existen temas específicos para niños o todo puede caber en la literatura infantil?
Yo me centré más en el aspecto ecológico de conocimiento del medio, la historia, leyendas... pero ahora haría otras cosas. Creo que casi ningún tema debe ser tabú, lo importante es tener clara la forma de tratarlo. El contacto que padres y maestros tenemos con los niños ya nos va dando los temas que a ellos les llaman la atención o les interesa.

¿Cuánto de poesía y de música hay en sus cuentos para niños? ¿Hasta qué punto podemos decir que la literatura infantil es una visión poética y musical del mundo?
La poesía y la música están en toda mi literatura, al menos eso dicen, aunque la visión del mundo de la infancia puede no ser una visión idílica.

Desde su prolija experiencia en este campo, ¿qué consejos le daría al escritor novel que desea aproximarse a esta especialidad literaria y dedicarse a escribir para el público infantil o juvenil?
No soy dada a dar consejos, cada uno debe mirarse a sí mismo, pero si tuviera que darlos diría que se acercaran a ellos con honestidad y respeto, sin pretender dar lecciones de nada, de tú a tú, como en un juego maravilloso donde todos fuesen protagonistas.


Isabel Medina es poeta, narradora y dramaturga. Se convirtió en una de las escritoras de LIJ más prolíficas desde que publicara en 1983 Cuentos canarios para niños. Luego vendría El viaje fantástico por las Islas Canarias y otros: cuentos, novelas, teatro poesía… Paralelamente cultiva la literatura para adultos, en poesía (Gánigo de ausencia, 1982; Chácaras de silencio, 1986; Tara, 1995; Las sandalias de la luna, 2009) y en el campo de la novela (La hija de abril, 2003; La libertad y tú, 2008; Los cuadernos de Marta, 2011). La editorial L’Harmattan acaba de publicar en París su novela Olympe de Gouges, La liberté pour bannière, que será editada próximamente en español por Izana Editores. También se espera para otoño el lanzamiento por Ediciones La Palma de su poemario Los ojos de la lluvia. Ha colaborado con el compositor Francisco  González Afonso escribiendo los libretos de sus óperas: Baralides, La leyenda de Guayota y Olympe de Gouges, La libertad por bandera. Reconocidos cantantes como Taburiente, Taller Canario de la Canción o la cantautora Marisa, su hija, han musicalizado sus textos.

(Más información sobre la autora en www.isabelmedina.es)







ISABEL MEDINA: "Debemos acercarnos a la literatura infantil con honestidad y respeto"

En el número 2 de la revista SCRIBERE que editamos en la Escuela de Formación de Escritores, publico una entrevista con la escritora canaria de LIJ Isabel Medina.

Ya puedes descargártela en el siguiente enlace:

ENTREVISTA CON ISABEL MEDINA

CHINITA o la niña que confundió a Dios con un extraterrestre

Acabo de llegar de la China. De una China muy lejana; de una que, en realidad (y esto es un secreto) no está en ningún mapa. A no ser que podamos ubicar nuestra infancia en alguna cartografía feliz. Acabo de bajarme del avión y de soltar la maleta. Y de verdad, no quería que el viaje terminara. Eso es lo mejor que puede ocurrirte cuando cierras un libro que te ha hecho reír y llorar a la vez. 

Conocí a Antonia Molinero en la Escuela de creación literaria. ¡Cuántas cosas me enseñó! Por ejemplo, a pensar que "la vida no es manera de tratar a las personas"; o a contar el color azul visto por un ciego; o a soñar una novela a partir de una foto; o a descubrir las historias secretas que esconden los periódicos; o a llevar siempre puestas esas gafas 3D con las que poder divisar las esquinas del mundo que otros no ven. También me enseñó ironía, y sentido del humor, y renovación del lenguaje. Pero quizás, de todo lo que me enseñó, lo mejor fue lo de la voz. "Busca tu voz. Escucha tu voz. No se es escritora hasta no tener voz". 

Y eso es Chinita: una voz, una maravillosa voz que te muerde, que te hace cosquillas, que te invade las venas desde que abres la primera página y te encuentras a esa niña de nueve años que, frente a su huevo Kinder, te susurra que lo más importante es saber lo que no se puede decir. 

He amado a "Chinita" porque hay mucho de mí en esta niña-Mafalda que confundió a Dios con un extraterrestre loco y borracho, y que se atrevió a pensar que Jesús era adoptado, y que la Iglesia guardaba cierto parecido con la Casa de Drácula. Hay mucho de mí en esta renacuaja, porque a mí más de una vez también me dieron pastillas blancas y me dijeron: ¡Cállate, Chinita!. Pero, sobre todo, hay mucho de Antonia en esta Chinita. Hay toda una conquista de un mundo y una voz. Hay un libro que no es ni para niños ni para adultos a secas, sino para niños que quieran llegar a ser y para adultos que quieran volver a ser

Gracias por habernos regalado este trozo de tu gran universo en un huevo sorpresa. Porque ahora, al cerrar este libro, me han salido mariposas en las ideas. ¡Enhorabuena, Chinita de amol!


Antonia Molinero. Chinita (2015). Madrid: En Voz Alta ediciones, 2015; 100 pp.; ilustraciones y fotografías: Miguel Ángel Roldán Carro, Campodefresa, Tarek Ode, Noa Fernández Galán, Roy Fernández Galán, Juan Pedro Ayala, Juana Fortuny; ISBN: 978-84-606-7733-8.

viernes, 4 de septiembre de 2015

ESTRUCTURANDO PARA NIÑOS: EL ITINERARIO NARRATIVO

Si hablamos de técnica y aprendizaje en el proceso de escritura, lo recomendable es elaborar UN ESQUEMA previo, a ser posible por escrito, antes de la redacción del primer manuscrito, ya se trate de un relato breve dirigido a un público infantil o de una novela más extensa pensada para lectores de mayor edad. Al igual que en la elaboración del guión de cine, partiremos de una IDEA ARGUMENTAL básica, a partir de la cual recorreremos la historia de principio a fin de los protagonistas, insertando el resto de los personajes e historias secundarias. 

El proceso creativo del relato infantil sigue una serie de pasos: 

1) Inventar la idea 

2) Buscar un interlocutor y cotejarla 

3) Observar las reacciones mientras cuentas la historia oralmente antes de decidir si la escribes o no. Y es que los cuentos infantiles suelen ser mitad del que narra y mitad del que escucha. Este ejercicio suele ser muy interesante porque, a veces, en la narración oral, la historia va cambiando, va tomando formas, puede menguar, crecer, evolucionar, etc. 

4) Hacer un esquema conceptual donde vamos apuntando los pasos a seguir en el itinerario narrativo. 

5) Finalmente, pasar ese esquema a la historia en sí (redacción del manuscrito). Este proceso implica tomar una serie de decisiones, como por ejemplo: 


-Quién va a contar la historia (búsqueda de la voz y elección del narrador) 

-Longitud de la historia (en función del público al que vamos a dirigirnos) 

-Registro idiomático 

-Definición del conflicto 

-Peso de la descripción 

-Papel de los diálogos 

-Caracterización de los personajes (cómo vamos a crearlos y a relacionarlos funcionalmente). 

Podemos decir que el cuento, la novela, o la ficción infantil es como un viaje, en el que empezaremos en el “Érase una vez….” y acabaremos en el “colorín colorado”. En medio de este viaje, estableceremos una serie de puntos clave o hitos de cada cuento para disfrutar del recorrido sin perdernos. A esta técnica que nos lleva desde la chispa inicial al proyecto final (o redacción del manuscrito) se le conoce como PLAN ARGUMENTAL o técnica DEL INTINERARIO NARRATIVO. Lo ideal es que todo relato infantil, dependiendo de su naturaleza, tenga entre cinco y diez puntos clave o hitos principales en su recorrido, los cuales definiremos en esa especie de esquema previo (donde dibujamos los pasos a seguir) que luego iremos rellenando a medida que disfrutamos del viaje. 

En un cuento clásico y conocido por todos como Caperucita Roja, el itinerario de la historia podría ser el siguiente: 

1) Presentar y describir a Caperucita 

2) Diálogo Caperucita y su mamá: cesta 

3) Diálogo Caperucita y lobo: bosque 

4) Diálogo lobo y abuela: ñam-ñam 

5) Diálogo lobo y caperucita: ñam-ñam 

6) Cazador o leñador (según versiones): colorín colorado. 

Aunque luego en el texto final no haya “aparentemente” una división en capítulos, siempre es recomendable que ese andamio haya sido trazado en los apuntes previos del autor. Cada capítulo debe aportar algo nuevo, un pequeño (o gran) cambio, un movimiento, diálogo o circunstancia nueva que transforme en algo la historia, que la haga avanzar, en definitiva. De lo contrario, posiblemente ese capítulo esté de más. Así pues, las herramientas necesarias en el andamiaje de construcción de nuestra historia son: 

-una planificación dividida en capítulos o puntos clave (aunque luego puedan desaparecer en la imprenta) 

-una ficha pormenorizada de los personajes (edad, aspecto, carácter, motivación, objetivos, función en la historia, relaciones con los demás actores de la historia…) 

Y todo ello, perfectamente encuadrado en unas coordenadas espacio-temporales (reales o míticas). A ello cabría añadir otros elementos como documentación histórica, mapas, referencias, etc, que aunque no se publiquen pueden haber estado en la base del trabajo previo.

En el siguiente vídeo, Estrella Ramón (del equipo "Estrella Ratón Pérez") nos lo explica a las mil maravillas:





ADIOS, PRINCESAS... Nace una nueva colección de cuentos sobre mujeres independientes para derribar el sexismo

Las editoriales Sudestada y Chirimbote -ambas de América Latina- acaban de lanzar la colección denominada «Antiprincesas» que termina con los tradicionales cuentos de hadas para ofrecernos historias de mujeres luchadoras, independientes y creativas.
La idea surgió a partir de la voluntad de promover otras líneas de comunicación en cuanto a las fábulas y fantasías infantiles. La aplaudida colección, que cuenta historias exclusivamente de mujeres (ya que, según sus promotoras, "de hombres se conocen muchas"), arrancó con el libro que narra la vida de Frida Kahlo, pintora mexicana. Y continúa ahora con otro dedicado a la vida y obra de Violeta Parra, artista chilena. Ambas editoriales han considerado que los relatos de princesas están muy lejos de la realidad de muchas mujeres, y que las más pequeñas no tienen que esperar a que un príncipe las salve para continuar con sus vidas.
Ambos libros de la colección están ilustrados por Pitu Álvarez y escritos por la periodista Nadia Fink, para quien se trataba de pensar en "personajes conocidos que no se les enseñaban a las chicas y chicos actuales". Todas las historias cuentan con imágenes e ilustraciones para ayudar a la lectura de los niños y hacerlos más atractivos. Según la autora, "hay cierto temor a mostrar otras formas de encarar la vida, sobre todo con respecto a la maternidad, la relación con el propio cuerpo, la sexualidad, etc. Mientras tanto, encontramos a esas princesas europeas tan alejadas de nuestra realidad latinoamericana que, además, muestran estereotipos de mujeres muy diferentes a lo que somos".

Pronto saldrá un tercer título sobre Juana Azurduy, luchadora peruana en las Guerras de independencia hispanoamericanas. Las protagonistas son escogidas para enseñar a los más pequeños los conflictos que tuvieron algunas de estas figuras femeninas con la sociedad machista  a la que se enfrentaron, y para mostrar que ellas también han sido «princesas» de alguna manera.
«Antiprincesas» comenzó con Frida Kahlo porque significaba el desafío de una pintora genial que no se conformaba con hacer lo que la gente esperaba de ella. Por este motivo, y porque fue una mujer luchadora que llevó una dura y triste vida que intentaba olvidar refugiándose en el arte, Kahlo abre la veda de esta original colección que pretende oxigenar el mercado actual de la LIJ.


martes, 1 de septiembre de 2015

Antonio Malpica, XI Premio Iberoamericano SM 2015 de Literatura Infantil y Juvenil


El escritor Antonio Malpica Maury (Ciudad de México, 1967) acaba de convertirse en el primer autor mexicano en obtener el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil que entrega la Fundación SM.

Músico, dramaturgo y novelista; estudió Ingeniería en Computación en la UNAM, para descubrir después que prefería contar historias. De esa forma, empezó a participar en un grupo de teatro con su hermano Javier y, luego, a escribir novelas. Ha publicado hasta la fecha más de veinte títulos y ha ganado, entre otros, los premios nacionales Barco de Vapor y Gran Angular convocados por la Editorial SM, en México; también el Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos y el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil Castillo de la Lectura. Es el primer escritor mexicano en conseguir el XI Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil.


El jurado, integrado por Felipe Garrido, María Cristina Vargas, Patricia van Rhijn, Carlos Tejada y, como presidente, Juan de Isasa, concedió por mayoría el premio a Malpica por el “amplio espectro de temas, géneros, atmósferas y estilos que maneja en su ya extensa obra, así como la variedad de destinatarios a quienes va dirigida”, además de su “sensibilidad para abordar temas sociales, complejos, arrojando luz sobre las zonas oscuras de nuestro mundo”.


HISTORIA DEL PREMIO

Tradición

El Premio Iberoamericano SM, que se fundó en 2005 para reconocer a aquellos escritores que han desarrollado una carrera literaria enfocada en lectores infantiles y juveniles, se convoca cada año por la Fundación SM y recibe apoyo de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura en México (UNESCO); la International Board on Books for Young People (IBBY); la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), y el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), en colaboración con la FIL de Guadalajara.

En este sentido, Malpica obtuvo el premio (y los 30 mil dólares que significa) entre diez candidaturas de seis diferentes países, por lo que la directora de la FIL, Marisol Schulz, reconoció el “trabajo y profesionalismo” del jurado y celebró que la obra del mexicano podrá reconocerse “dentro y fuera del país”; para concluir, reiteró que el fomento a la lectura es “uno de los pilares” para la mayor feria en su tipo de habla española, que entregará el galardón a Malpica el próximo 1 de diciembre.

Ganadores anteriores

Juan Farías (España), en 2005; Gloria Cecilia Díaz (Colombia), en  2006; Montserrat del Amo y Gili (España), en 2007; Bartolomeu Campos de Queirós (Brasil), en 2008; María Teresa Andruetto (Argentina), en 2009; Laura Devetach (Argentina), en 2010; Agustín Fernández Paz (España), en 2011; Ana María Machado (Brasil), en 2012; Jordi Sierra i Fabra (España), en 2013, e Ivar Da Coll (Colombia), en 2014.




lunes, 31 de agosto de 2015

SIETE FALSOS MITOS EN TORNO A LA LITERATURA INFANTIL

1) La literatura infantil es sólo para niños

¡FALSO! Los llamados clásicos no nacieron en sus inicios pensando en los niños, sino en el divertimento de toda la sociedad en general. De hecho, los niños eran lo menos que contaba. La adquisición del status de lectores en los más pequeños es una consecuencia muy reciente, fruto de la modernidad. El término “literatura infantil” no deja de ser una etiqueta actual creada por las editoriales, que se dieron cuenta de que existía un interesante mercado. ¿Quién compraba esta literatura? Desde luego, no los niños directamente, sino sus padres y educadores. Fue al calor del interés despertado por captar a este público cuando se gestó la categoría como tal.

2) La literatura infantil no debe abordar ningún tema tabú
¡FALSO! Si aún aplicáramos esta premisa nos estaríamos perdiendo algunas de las mejores obras infantiles y juveniles. Sexo, religión, violencia… ¿Deben tener cabida en los relatos infantiles o juveniles? La respuesta a esta pregunta fue negativa durante muchos años. Pero afortunadamente, la literatura ha ido evolucionando al mismo ritmo que ha avanzado el pensamiento general de la sociedad, y lo que antes estaba tajantemente prohibido, hoy parece ser aceptado casi sin fisuras por la mayoría de los editores, padres, educadores y, en última instancia, lectores. Se ha demostrado con la propia experiencia que se equivocaban profundamente los censores que prohibían temas para niños. No existen temas infantiles o juveniles en sí mismos, sino formas adecuadas o no de abordarlos. Lo que importa realmente es el tratamiento que el autor sepa dar a estos supuestos tabúes. Y de ese talento dependerá su éxito o su fracaso.

3) La literatura infantil debe necesariamente enseñar algo
¡FALSO! ¿Quién dijo que la literatura tiene siempre que ir acompañada de una moraleja o que nació para enseñarnos cosas? ¡Los moralistas! No es que la moralidad tenga algo de malo, y bien abordada puede llegar incluso a convertirse en un elemento impactante para toda la vida. Pero no debe ser ése el fin último de ninguna literatura, ni de ninguna obra de arte en general.

4) La literatura infantil debe ser fiel a una narrativa simple
¡FALSO! ¿Tiene una obra como Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll, algo de sencillo? ¿Es simple una propuesta filosófica como El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry? Existe a menudo la creencia de que, si una obra contiene un lenguaje más elaborado o responde a un mundo más complejo y rico en matices, simplemente los niños no la van a entender. Nos sorprendería comprobar hasta qué punto es errónea esa percepción. No por ser para niños un autor debe renunciar a mecanismos o universos desbordantes en significaciones o significantes en favor de propuestas sosas, ramplonas o demasiado simples. Ser niño no es sinónimo de ser tonto o corto de entendimiento.

5) La literatura infantil debe llevar ilustraciones.
¡FALSO! No es necesario que así sea en todos los casos. Sin menospreciar el trabajo de los ilustradores, un cuento o novela puede vivir la mayoría de las veces sin necesidad de una imagen, de la misma forma que una ilustración no obligatoriamente necesita de un texto para sobrevivir y explicarse a sí misma. Otra cosa es el formato concreto del Libro-Álbum que, como veremos más adelante, presenta unas características muy específicas y en el que la ilustración cumple una función lógica y determinada. Conviene recordar que los libros ilustrados no son sólo para niños, y que pueden ser absolutamente deliciosos para cualquier lector adulto.

6) La literatura infantil debe tener protagonistas niños.
¡FALSO! Otro mito que se repite con demasiada frecuencia es el que adjudica la categoría de “infantil” a cualquier obra de ficción cuyo personaje protagonista es un niño. Es una trampa en la que no debemos caer. Pensemos en una novela como El tambor de hojalata, del autor alemán ganador del Premio Nobel, Günter Grass. ¿El hecho de estar narrada desde la perspectiva de Oscar Matzerath, un niño que a la edad de tres años decide dejar de crecer, acaso la convierte en una obra infantil? Tampoco el mito se cumple a la inversa. No porque el protagonista de una obra sea un adulto significa que ésta no pueda ser un libro para niños. Todo dependerá siempre de la perspectiva que se adopte.

7) La literatura infantil es un género menor y de aprendizaje
¡FALSO! En ningún caso se trata de un apéndice de inferior categoría, ni mucho menos de un ensayo previo al verdadero oficio de escribir literatura. Son muchos los adultos que no desean “perder el tiempo” con la lectura de un libro de esta naturaleza, por considerarlo muy inferior a sus capacidades. ¿Cómo voy a llorar yo con El Principito? ¿Por qué voy a leer a Manolito Gafotas, si es para niños? Es hora de ir eliminando esas barreras. Las etiquetas (“clásicos”, “best-sellers”, “realismo”, “terror”, “ciencia-fición”…), cuando son utilizadas en sentido peyorativo, sólo consiguen alejarnos de extraordinarias experiencias lectoras y de inolvidables encuentros con lo único que debe interesarnos: disfrutar de una literatura de calidad.


En el siguiente vídeo, la joven escritora y bloggera mexicana Abril G. Karera nos explica los siete falsos mitos en torno a la literatura infantil con su habitual desparpajo. ¡No te lo pierdas!