sábado, 5 de septiembre de 2015

HOY HABLAMOS CON...


ENTREVISTA uIsabel Medina

“Debemos acercarnos a la Literatura Infantil con honestidad y respeto”


Por Raquel Martín Caraballo
Tutora del Taller de Literatura Infantil y Juvenil de EFE

Quizás augurando la naturaleza poética de su literatura, la escritora canaria Isabel Medina (La Gomera, 1943) nació justamente el día mágico del solsticio de verano en el hermoso valle de Hermigua. Desde muy niña aprendió que el lado fantástico del mundo estaba en los libros. Fue un “enfado pedagógico” (al comprobar la ausencia de buenos cuentos para los niños de su escuela) lo que llevó a esta maestra a empezar a escribir para esos “locos bajitos”, de los que tanto dice haber aprendido. Hoy sus obras se han convertido en todo un referente dentro del mundo de la literatura infantil y juvenil.

Hablar de Isabel Medina es hablar de constancia, de trabajo, de voluntad…Muchas veces ha expresado que su capacidad para abordar todos los géneros (literatura infantil, poesía, novelas, teatro, ensayo, canciones… ¡y hasta libretos de ópera!) se explica sobre todo a partir de un carácter muy disciplinado, gracias al cual la inspiración siempre le sorprende trabajando frente al ordenador a las nueve de la mañana. ¿Cree que ése es el secreto de su polifacética carrera como escritora y de sus más de treinta libros publicados en todos los campos posibles?
Supongo que, como en todo, si quieres hacer un trabajo serio, hay que tener disciplina, aunque en mi caso, todo fue surgiendo sobre la marcha y nunca me propuse hacer trabajos tan diversos. Creo que sin darme cuenta me vi envuelta en una pasión -la escritura- a la que había renunciado hacía muchos años.

¿Por qué empezó a escribir cuentos para niños? ¿Su vocación como escritora nació en las aulas como prolongación de su oficio de maestra?
Hay dos preguntas: una, por qué empecé a escribir, y otra, por qué la literatura infantil. Verás, desde que aprendí a leer, los cuentos primero y los libros después, fueron una pasión en mi vida. Devoraba todo lo que fuese letra impresa, cuentos de hadas y guerreros, novelas de terror y hasta las del Oeste que leía mi padre, y un día me encontré con un señor mayor, culto y gran lector, que viendo mi afición me prestó muchas obras clásicas: desde La Divina Comedia a obras de Shakespeare o Cervantes… Total, que al cabo de unos años, cuando ya tenía escritos un buen fajo de cuentos, comprendí que todo mi empeño no servía para nada porque hacía ya mucho tiempo que todo estaba escrito, que los antiguos lo habían hecho maravillosamente bien, y que una niña como yo, jamás podría ser escritora. Subí a la azotea de mi casa con la carpeta llena y empecé a romper en trocitos mínimos cada uno de aquellos escritos que debían ser el principio de una preciosa carrera que me llevaría -mis 14 años estaban en pie de guerra- a desear conseguir nada menos que el Premio Nobel de Literatura. Lo recuerdo como si hubiese sido ayer porque con ese gesto rompí definitivamente un sueño. Y aquí viene la segunda pregunta. Jamás volví a escribir hasta que, siendo maestra -eso fue en los años 80-, comprobó que no había nada en las librerías donde los niños canarios encontrasen algo relacionado con su tierra. Me enfadé y empecé a escribir para ellos; y antes de darme cuenta, todo aquello tan improvisado, se publicó. Y así fui capaz de romper una promesa y hoy puedo decir, sin lugar a dudas, que soy escritora porque soy maestra.   

Muchas de sus primeras obras infantiles nacieron en parte para llenar un vacío que existía en las bibliotecas escolares. ¿Cuál cree que debe ser la relación entre literatura infantil/juvenil y pedagogía? ¿Existe una relación equilibrada entre ambos ejercicios o piensa que un excesivo didactismo puede engullir o aplastar a la escritura infantil como simple hecho estético?
Evidentemente, el didactismo es contraproducente, pero entiendo que si hay imaginación y fantasía y el autor/a es capaz de subirse a la altura de un niño o una niña, puede salir algo digno.

La literatura infantil, desgraciadamente considerada por muchos como una “sub-literatura” o un género menor, ha estado siempre rodeada de prejuicios y falsas ideas. ¿A qué cree que se debe esta infravaloración? ¿Qué le diría a quiénes consideran que escribir para niños es una especie de escritura de segunda clase, o un aprendizaje previo al verdadero oficio de escribir?
No creo que haya literatura de primera o de segunda. O es literatura o no es nada. Si el autor piensa que escribe para seres insignificantes que no son capaces de distinguir lo auténtico de lo falso, mejor que se dedique a otra cosa. Creo que debemos acercarnos a la literatura infantil con humildad y respeto y puedo asegurar, después de haber recorrido muchos colegios en más de 30 años, que tengo infinitos momentos donde la altura de los pequeñitos me ha dado vértigo.

¿Qué obras o autores de género han sido más influyentes para usted, sobre todo en la edificación mítica y mágica (o en el tratamiento fantástico) del territorio canario en sus cuentos?
Cuando empecé a escribir no había literatura infantil canaria -sólo conocía el magnífico libro Faycán- y tuve que hacerme mi propio corpus tomando como base la flora, la fauna, la historia y las leyendas… todo debidamente tamizado por la imaginación y la fantasía.

La literatura infantil suele nutrirse mucho de la oralidad y del sustrato legendario de los pueblos y de las culturas. Algunas de sus obras infantiles, como los Cuentos canarios para niños, se han convertido ya en clásicos en los colegios de las islas. Y también algunas de sus canciones han sido la banda sonora de generaciones de canarios. ¿Podemos hablar del fenómeno “Isabel Medina” en el imaginario popular canario de las últimas décadas?
Así es. Y los Cuentos Canarios para Niños, dentro de ese sustrato, son los que escribí para mis niños y que luego, dada la escasez editorial, se vendieron muchísimo en toda Canarias. Luego vendrían otros más elaborados publicados por ANAYA, como el Viaje Fantástico por las Islas Canarias, con ediciones impensables (dicen que junto a Mararía son los más vendidos). Al mismo tiempo se grabaron discos, sobre todo por mi hija Marisa, que es cantautora y tal vez sea verdad que hay generaciones de canarios que nos tienen en la banda sonora de sus vidas, pero de eso a hablar del fenómeno “Isabel Medina” me parece una barbaridad.  

Muchos grandes escritores para adultos fracasan estrepitosamente cuando han intentado escribir para los más pequeños. Se dice que para tener éxito en este género hace falta ver el mundo desde el punto de vista de un niño. ¿Cómo aborda usted esa mirada? ¿Escribe pensando en la niña que fue un día, o en lo que cree que satisface a los niños actuales?
Eso es cierto, pero los maestros tenemos una ventaja: todos los días hemos de ponernos en su lugar, intentar comprenderlos y que nos comprendan. Yo en literatura infantil he pensado más en los ojos que me miraban y a los que tenía que mirar; de ellos he aprendido muchísimo, mi infancia no está en los cuentos, al menos conscientemente.

¿De dónde surgen sus historias para los más pequeños? ¿En qué se inspira o cómo es su mecanismo generador de ideas?
Después de tener cinco hijos y miles de alumnos, la verdad es que nunca me han faltado ideas y puedo asegurar que cualquier cosa es motivo de inspiración. Hay una parte que no me has preguntado porque es verdad que mis alumnos escribían conmigo, aprendían a hacer sus propios cuentos, poemas, historias… era un camino de ida y vuelta, y era un camino sorprendente.

Existen temas que, tradicionalmente, han sido considerados tabúes o no adecuados en la literatura infantil. Durante mucho tiempo se evitó escribir sobre asuntos como el dolor, la muerte, la guerra, el sexo, las drogas, la enfermedad, los conflictos sociales… Ahora muchos autores se atreven a abordarlos desde perspectivas novedosas. ¿Cree que existen temas específicos para niños o todo puede caber en la literatura infantil?
Yo me centré más en el aspecto ecológico de conocimiento del medio, la historia, leyendas... pero ahora haría otras cosas. Creo que casi ningún tema debe ser tabú, lo importante es tener clara la forma de tratarlo. El contacto que padres y maestros tenemos con los niños ya nos va dando los temas que a ellos les llaman la atención o les interesa.

¿Cuánto de poesía y de música hay en sus cuentos para niños? ¿Hasta qué punto podemos decir que la literatura infantil es una visión poética y musical del mundo?
La poesía y la música están en toda mi literatura, al menos eso dicen, aunque la visión del mundo de la infancia puede no ser una visión idílica.

Desde su prolija experiencia en este campo, ¿qué consejos le daría al escritor novel que desea aproximarse a esta especialidad literaria y dedicarse a escribir para el público infantil o juvenil?
No soy dada a dar consejos, cada uno debe mirarse a sí mismo, pero si tuviera que darlos diría que se acercaran a ellos con honestidad y respeto, sin pretender dar lecciones de nada, de tú a tú, como en un juego maravilloso donde todos fuesen protagonistas.


Isabel Medina es poeta, narradora y dramaturga. Se convirtió en una de las escritoras de LIJ más prolíficas desde que publicara en 1983 Cuentos canarios para niños. Luego vendría El viaje fantástico por las Islas Canarias y otros: cuentos, novelas, teatro poesía… Paralelamente cultiva la literatura para adultos, en poesía (Gánigo de ausencia, 1982; Chácaras de silencio, 1986; Tara, 1995; Las sandalias de la luna, 2009) y en el campo de la novela (La hija de abril, 2003; La libertad y tú, 2008; Los cuadernos de Marta, 2011). La editorial L’Harmattan acaba de publicar en París su novela Olympe de Gouges, La liberté pour bannière, que será editada próximamente en español por Izana Editores. También se espera para otoño el lanzamiento por Ediciones La Palma de su poemario Los ojos de la lluvia. Ha colaborado con el compositor Francisco  González Afonso escribiendo los libretos de sus óperas: Baralides, La leyenda de Guayota y Olympe de Gouges, La libertad por bandera. Reconocidos cantantes como Taburiente, Taller Canario de la Canción o la cantautora Marisa, su hija, han musicalizado sus textos.

(Más información sobre la autora en www.isabelmedina.es)







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